— ¡Basta!, pensó, y todos
volcaron los rostros. Quedo confundido. No era la primera vez que la
gente escuchaba sus pensamientos. Al principio le pareció divertido
e incluso se sintió muy especial, como alguien con un poder fuera de
lo normal, el hacer que sus pensamientos se materialicen. Pero con el
pasar del tiempo ya se le hacía insoportable, no podía salir afuera
sin que la gente se enterase de lo que estaba pensando.
Ideo
varias soluciones: ponerse un sombrero forrado en papel estañado,
pero el sol le hacía arder la cabeza. Probo con el mindfulness,
pero le costaba concentrarse entre los ruidos de la ciudad. Por
último opto por un noimportismo total, pues no tenía por qué
avergonzarse de ser tan especial.
Lo que dio vuelta la
tortilla fue cuando se dio cuenta de que la gente no sabía de donde
venían los pensamientos materializados, si salían de ellos mismos o
de alguien que hablaba en voz alta, y eso le dio una nueva dimensión
al caso.
Empezó entonces a lanzar sin temor alguno, frases
a diestra y siniestra, frases ofensivas, opiniones divergentes,
piropos picantes y hasta comentarios fuera de foco. Un día vio a una
bella dama pasar por su lado y pensó en que quería acostarse con
ella, y esta, ante su sorpresa, mirándole a los ojos le dijo sin
mover los labios: - ¿por qué no?, no te ves tan mal que se diga,
no eres un cinco estrellas , pero andas por ahí. A la vuelta de la
esquina hay un hotelucho, obviamente que no es de primera, ni de
segunda siquiera, en fin, te parece?
Quedo mudo, no supo
que responder y lo único que opto fue seguirla como un perrito
faldero. Ambos callaron durante el largo trayecto, pues no querían
que la gente se enterase de todas las cosas reñidas con la moral que
irían a decirse sobre la cama de un cero estrellas.
©yarkorheasalazar2026

Kommentarer
Skicka en kommentar